Con la finalidad de asfixiar el desarrollo de la nación cubana, llega el reciente cerco petrolero, una manera más que tiene el Gobierno estadounidense de endurecer el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto durante más de seis décadas Cuba. La falta de combustible no solo afecta la industria, sino que golpea la cotidianidad de las familias y, con ello, el acceso a los centros educativos.
Las condiciones de vida han cambiado en la Isla por esta misma tenaza que aprieta incesantemente, pero el país ha hecho de la resistencia una forma de respirar.
Un claro ejemplo son los jóvenes universitarios, quienes, además de preocuparse por exámenes y calificaciones, se preocupan también por cómo llegarán a sus clases y cómo mantendrán el ritmo académico cuando las condiciones cambian cada día. Ante la escasez de transporte público y las dificultades para el traslado, la solución no ha sido detenerse, sino reencontrarse con la comunidad.
El ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, informó recientemente sobre la continuidad docente: Se mantendrán las actividades para los estudiantes de Ciencias Médicas, descentralizándolos hacia sedes universitarias y centros de salud. Se usarán fórmulas a distancia para asignaturas de formación general y posgrado… Leer más
Fuente: Periodico digital Granma

