“El amor es una necesidad biológica tan vital para el bienestar de una persona como el agua fresca, la comida y el ejercicio “, advierte Stephanie Cacioppo, neurocientífica de la Universidad de Oregón
Refuerza la autoestima y la sensación de bienestar. Reduce el estrés y fortalece el sistema inmunológico. Favorece la vitalidad y el rejuvenecimiento de la piel. Fomenta conexiones sociales, fundamentales para la salud mental.
Aunque el corazón suele llevarse los créditos, la mayoría de los beneficios asociados al amor se originan en el cerebro, que está programado evolutivamente para producir y liberar hormonas cuando experimentamos atracción, afecto y apego.
Comprender cómo el cerebro recibe y transmite las señales, además de lo que ocurre cuando estas escasean, puede ser útil a la hora de navegar por los mundos de la amistad, el amor, el desamor y la pérdida.
La mente y el cuerpo utilizan una amplia red de neurotransmisores y mensajeros químicos moleculares para coordinar distintas funciones e influir en nuestras emociones. Estos mensajeros químicos, llamados hormonas, forman parte del sistema endocrino del cuerpo. El sistema endocrino está conectado a través de importantes estructuras cerebrales como el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala, el tálamo, los ganglios basales y el giro cingulado.
En conjunto, estas estructuras forman el sistema límbico, una de las partes más antiguas del cerebro en términos evolutivos. Aquí es donde se almacenan los recuerdos y se procesan los olores, y es la principal región cerebral implicada en la atracción y el afecto.
En lo que respecta a las emociones que asociamos con el amor, siete hormonas desempeñan papeles especialmente importantes… Leer más
Fuente: biblioteca virtual en salud

