La contingencia energética provocada por la política hostil de los Estados Unidos contra Cuba impactó todas las esferas de la provincia de Guantánamo. Nos obligó a reinventarnos, incluso, en las maneras de aprender. En lugar de pizarras y aulas convencionales, ahora miles de estudiantes continúan su docencia en instituciones donde la teoría y la práctica se mezclan.
Es el caso de los educandos de las Ciencias Médicas han sido los policlínicos, centros de Salud y las comunidades el mejor lugar donde aprender y amar su futura profesión con pasos, preguntas y cercanía.
La nueva realidad ha modificado la rutina académica, pero lejos de detener la formación, la ha empujado hacia el corazón mismo del sistema de Salud: la gente. Allí donde los saberes de los libros se vuelven pulso, mirada, presión arterial.
En el Policlínico 4 de Agosto, el movimiento es constante. Jóvenes con batas nuevas se desplazan entre consultas, registros y visitas. No simulan ser médicos: comienzan a serlo.
“Estoy en el policlínico desde que empezó el segundo semestre, estudiamos aquí y trabajamos en los consultorios, ayudando a los médicos e interactuando con la comunidad”, cuenta Maricely Riveados Herrera, estudiante de primer año de Medicina.
Su voz arrastra el cansancio de las jornadas largas, pero también una energía admirable. La experiencia no ocurre en condiciones ideales. Su consultorio está ubicado en una zona compleja: Los Cocos de Confluentes… Leer más
Fuente: Periodico digital Venceremos

